ADOLESCENCIA
Adolescencia, momento de la vida donde se pueden sentir
tormentos y fuertes emociones así como frecuentes enfrentamientos entre las
generaciones jóvenes y la de los adultos. Esta etapa puede convertirse en un
sueño o en una eterna pesadilla, con tesoros o conflictos que arrastraremos a
lo largo de nuestra vida. En la que el adolescente siente la necesidad de
separarse del seno materno y empezar a tomar sus propias decisiones, algunas de
ellas erradas y que lo sumergirán en algunos problemas. A la vez que se
esfuerzan por ser más independientes, intentan nuevos caminos; pero si se
enfrentan con dificultades, suelen enfurecerse, estar mal humorados y perder la
confianza en sí mismo; lo que los lleva a refugiarse en sus familias. Es muy
importante para el adolescente tener el apoyo de sus padres, familiares y
amigos para lograr un buen desarrollo y también sentirse apoyado en la toma de
algunas decisiones, y lograr hacer de esta, una persona de bien y útil para la
sociedad.
¿Cuáles son los problemas de trastorno de la adolescencia a
esta edad?
Los trastornos más comunes entre los adolescentes pueden
dividirse también en estas dos categorías:
- Problemas emocionales y del comportamiento: trastornos del ánimo, trastornos de conducta alimenticias: anorexia y bulimia, crisis de la adolescencia (aislamiento, agresividad, rebeldía, ansiedad conflictiva en relación a la identidad y la orientación sexual) y los trastornos por sustancias como el alcohol y/o las drogas.
- Problemas escolares y relacionados con el aprendizaje: trastorno de déficit de atención, que se puede dar con o sin hiperactividad.
Los adolescentes experimentan:
Miedo, soledad, depresión, y culpabilidad.
Dudan de su habilidad para casarse o para mantener su
relación.
Las consecuencias que sufre el hijo de padres separados
estará más relacionado con la edad y la madurez del propio niño condicionarán
la forma cómo esta separación influirá en su desarrollo y se hacen algunas
preguntas como estas. Por qué se han separados mis padres? "Si ellos ya
no se quieren, ¿dejarán de quererme a mí?", "¿Quién tiene la
culpa?". Éstas son algunas de las preguntas que a menudo se hacen los
hijos de padres separados.
Ante una situación de divorcio, se recomienda a los padres
ayudar a los hijos para que se adapten a las nuevas condiciones de organización
familiar. Garantizarles que no quedarán abandonados, que ante todo siempre
tendrán a su padre y a su madre. Quitarles toda responsabilidad de los motivos
de la separación; y sobre todo, no dejar de ser padres con ellos.
